- Pero, ¿cuántos años tienes?
Otra vez la misma pregunta. Y, de nuevo, intento encontrar una respuesta.
Estoy en la edad justa para ruborizarme con facilidad, sin que pueda remediarlo.
Estoy en la edad de creer que soy la única que ve las cosas tal y como son, que nadie comprende mis reacciones, que el resto del mundo está equivocado.
Estoy en la edad del indeciso narcisismo, de no tener dominada aún el arte de mentir, de estar aprendiendo a fingir. De bajar la mirada y sonreír avergonzada.
Estoy en la edad en la que las cosas siempre están a punto de llegar, en la que el pasado aún es casi presente, en la que el futuro se ve lejano, un punto distante en el horizonte, en la que parece que mañana será el día perfecto para un montón de cosas, y el ayer un cúmulo de deseos pospuestos.
Estoy en la edad de reírme a carcajadas sin tener que cubrir mi risa con la mano, de no preocuparme de montar escándalos, de ser a veces valiente y altanera, de sonreír mientras camino por la calle aunque me miren con sorpresa. De enamorarme el día menos pensado, de soñar despierta, de idealizar y fantasear, sin ser consciente del peligro que eso implica.
Estoy en la edad en la que las noches no acaban, en la que siempre parece ser verano, en la que siempre hay una fiesta pendiente. Estoy en la edad en la que aún tiene sentido tener sueños, en los que los planes de futuro aún pueden ser disparatados.
Estoy en la edad en la que de repente me asalta la melancolía, en la que empiezo a echar de menos a quién se ha ido, en la que a veces me invade la apatía durante días. Estoy comenzando a aprender de mis errores, aunque me siga permitiendo el lujo de tropezar docenas de veces en la misma piedra.
Estoy en la edad de comenzar a plantearme los años que tengo, los que han pasado y los que me quedan. Estoy aprendiendo a dar consejos a quien me los pide.
Estoy en una edad indefinida. Estoy en la edad en la que puedo mentir sobre ella. Estoy, tal vez, en la edad más caótica, en la que nadie tiene claro lo que soy.
Estoy en la edad de acostumbrarme a lo que soy.
Retais da nada.
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