Ya viene las fechas decembrinas, recuerdo aquellas navidades con toda la familia reunida; las tías, abuela y madre cocinando, mientras los niños corríamos por toda la casa, algunos afuera jugando con fuegos artificiales y otros pellizcando la comida, los hombres tomando su copa de wisky y conversando de política…
Era muy alegre ver la casa de la abuela Monchi llena por la familia e invitados, aunque ella ya no estuviera con nosotros…esperando que fuera la media noche para poder abrir los obsequios que santa clous nos había traído, esperando que la tía Luz comenzara la cuenta regresiva, recuerdo que era tan desesperante, parecía que las 12 nunca llegarían… después de eso, jugábamos con los regalos y después a la cama con una sensación de satisfacción…
Ahora las navidades se han vuelto reuniones de compromiso, reuniones algo incomodas y vistas como perdida de tiempo, se perdió el significado de familia y unión, paz y perdón…
Extraño tanto esas navidades donde estaba mi padre a mi lado, donde lo tenia junto a mi a la media noche y le podía dar el abrazo de feliz navidad, no como ahora que le deseo lo mismo pero, en un mensaje de texto o quizá alguna llamada, cuando el hecho de darle un abrazo no hacia que brotara el sentimiento de llorar en mi, cuando un abrazo era de lo mas normal, cuando lo veía mas de una vez al mes… me temo que próximamente no lo vea una vez al mes si no una vez al año…
Que paso? Donde quedo todo? Se esfumo tan de repente que ni cuenta me di, hasta ahora que estoy tan sola, que los consejos me hacen tanta falta, más que nunca…
Con el tiempo los hijos se van desprendiendo de los padres, se hacen independientes y hacen su vida propia… Pero, creo que me han arrancado antes de tiempo, sin preguntármelo, simplemente paso… hoy me siento tan desprotegida, intento poner cara y actitud de que soy independiente, fuerte, que nada me puede herir ya, pero aun no puedo sanar esta herida que me viene ardiendo desde hace muchos años ya, esta fisura que me deja incompleta y perdida…
Desearía volver al momento en que se pudiera recuperar todo eso que se fue, que me arrancaron de las manos, pero la verdad lo veo muy difícil; ahora me siento tan extraña al hablar con el, se ha vuelto un desconocido para mi, hablar de el es como añorar a alguien que jamás volverá, no puedo evitar que rueden lagrimas haciendo surcos por mi rostro a la hora de hablar de el, de recordarlo o pensarlo…
Desearía que la abuela Monchi estuviese aquí con nosotros aun, quizá toda esta realidad fuera un simple sueño…
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